23/7/13

11:45



Aquella noche las doce campanadas sonaron como una horrible sentencia de muerte, y el sonido de la puerta en la sala de abajo como un punto y final. Como todas las noches, Rosa, la ama de llaves de aquel enorme caserón se había marchado dejando tras de si una sensación de vació en el hogar, tras ella quedaba Tomas horrorizado, pero la enérgica mujer se iba con la conciencia tranquila. Ella nunca había notado el cambio de humor que el serio y disciplinado señor de la casa había sufrido durante los últimos años, ni lo que en aquel caserón acaecía todas las noches.


Tomas se dirigió a su habitación todo lo rápido que sus viejas piernas le permitieron, sabia que esa noche seria igual que las demás y no quería estar despierto para cuando todo pasara, ya que, como todas las noches oiría escurrirse sigilosamente a la espantosa criatura que lo atormentaba


Siempre había tratado de no darle demasiada importancia ya que los médicos le habían dicho que se trataba de pesadillas producidas por los recuerdos de la guerra,traumas que se habían quedado en su vida para siempre. Puesto que aquello le ocurría desde que había vuelto de la guerra y era algo lógico Tomas se decía siempre así mismo, “lo que oigo son los soldados arrastrarse”se lo repetía una y otra vez constantemente, aferrándose a aquella idea con una fe tremenda.


Se acostó temblando, y como había pasado una y otra vez tantas veces atrás comenzó a escuchar el horrible sonido que producía el invisible ser. Daba lo mismo lo pronto que se acostara, siempre escuchaba los huesos rozando el suelo, el sonido se oía cada vez mas fuerte, y entonces, como todas las noches, cuando se encontraba cerca de la cama este desapareció.


Pero aquella noche todo cambió, Tomas volvió a escuchar el pútrido cuerpo arrastrarse “no por favor”susurro espantado el anciano con los ojos llorosos mirando con indecisión la lámpara de la mesita que se encontraba a su derecha. De repente esta callo estrepitosamente al suelo, Tomas se puso blanco como un fantasma, notó como algo se apoyaba a la izquierda de la cama, en aquel momento su corazón comenzó a golpearlo con tanta fuerza que pensó que el pecho le iba a reventar. Un fétido aliento rozaba su oreja izquierda “ te acuerdas de mi” pronuncio en un susurro una horrible voz como una sentencia, y no como una pregunta. A pesar de que esta sonaba cavernosa e inhumana Tomas reconoció horrorizado la voz.


Hacia muchos años durante la guerra, cuando aun era joven, Tomas había tomado muchas decisiones terribles, una de ellas era aquel hombre. Tomas se dio la vuelta de golpe encontrándose de cara con una nauseabunda y descompuesta calavera, esta tenía fragmentos de carne podrida cubriendo su esqueleto, la sangre teñía las sabanas donde se apoyaba la andrajosa criatura.


Despertó temprano, la persiana apenas dejaba entrar luz, Tomas frunció el ceño recostándose dolorido “menuda pesadilla” pensó apoyando los pies en el frió suelo. Entonces vio la lámpara en el suelo, trago saliva e intento volver a la cama pero ya era demasiado tarde, unas frías y desgarradoras zarpas agarraron con fuerza sus tobillos haciéndolo caer de rodillas al suelo Tomas se agarro a la lámpara la cual se tenso de golpe, pero esta cedió, dejando que el anciano fuese arrastrado hacia debajo de la cama con fuerza, lo ultimo que vio fue la hora, las 11:45h. Tomas se rió de si mismo, aquella había sido la hora de la ejecución hacia ya tantos años, ahora era la hora de otra ejecución.


El jefe de policía miro espantado el cuerpo del anciano, Rosa lloraba detrás asustada y este era prácticamente el único sonido en el aire. El informe decía que la ama de llaves había encontrado a su señor debajo de la cama. Uno de los policías mas jóvenes señalo las marcas de uñas que había en el suelo cerca de la cama "Señor ¿No cree que parece como si alguien lo intentara arrastrar?" todos lo pensaban, incluido el inspector, pero no había ni una prueba que indicara que aquello era un asesinato "Murió de un infarto, por algún motivo acabaría ahí debajo y trató de salir asustado"respondió nervioso el inspector, el joven no se lo creía , su jefe suspiro y se giro para salir de aquel horrible lugar, él tampoco.

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