24/8/13

Corpse Party.


Si en algo son expertos los japoneses es en esto de dar miedo, la verdad es que los ovas de anime que pongo a continuación son nuevos, hay tres capítulos de cuatro pero no es necesario ver mas que un capítulo para entender la dinámica que sigue.




Sinopsis:

La historia se desarrolla en la Escuela Primaria Heavenly Host, una escuela primaria que fue derribada después de los asesinatos y desapariciones de varios de sus empleados y estudiantes. Por el comienzo de la historia, otra escuela llamada Academia Kisaragi ha sido construida sobre el sitio de la escuela primaria. Una noche, un grupo de estudiantes de Kisaragi están contando historias de fantasmas cuando un terremoto de repente los transporta a otra dimensión, llamada Primaria Huestes Celestiales que es perseguido por los fantasmas de los niños asesinados en la escuela. Los estudiantes de la Academia Kisaragi tratan de encontrar su camino a casa y sobrevivir a las otras fuerzas misteriosas que acechan a la escuela.

Los ovas son nuevos pero estan basado en un juego con el mismo titulo y la misma temática:

En sus orígenes, Corpse Party fue videojuego creado por una empresa indie llamada Team GrisGris, esta usó el famoso programa de creación de RPGs, RPG Maker, en 1996. Posteriormente, se hicieron dos remakes, Corpse Party: Blood Covered, para el sistema operativo Windows, y Corpse Party: Blood Covered Repeated Fear, publicado comercialmente por 5pb. Inc. para PlayStation Portable y más adelante para iOS. Ambos remakes fueron realizados por la empresa indie original.

En su salida en América y Europa, Corpse Party: Blood Covered Repeated Fear fue renombrado por solamente Corpse Party. A Corpse Party le sigue una secuela, realizada en una colaboración entre Team GrisGris y 5pb. Inc. en exclusiva para PlayStation Portable.

Trailer del juego para psp:



Por otro lado este año han salido los ovas los cuales podéis ver online en varios sitios, yo os pongo uno:


¡¡Disfrutadla!! 

Fuentes:

Tímido ante la cámara.



Trabajo en un centro de tránsito y zona de aparcamiento que fue construido recientemente, y cuando se hace tarde es mi trabajo cerrar todo hasta la mañana siguiente, y patrullar la oscura instalación con sólo el apoyo de una radio conectada al departamento de policía local. Es un procedimiento bastante sencillo, tomándome alrededor de diez minutos cerrar todo y de quince a veinte minutos la ronda de patrullaje, que hago cada hora.

A eso de las tres de la madrugada, estoy exhausto por mi jornada de ocho horas, pero aún me quedan otras cuatro horas para terminar mi turno. Me dirigí al centro de operaciones (una manera sofisticada de llamar a una habitación con una silla y varios monitores) y comencé mi asenso por las rampas. Escuchaba el eco de mis pisadas, y me di cuenta de que el ambiente estaba más tranquilo de lo normal. Podía oler el típico hedor de las heces en los basureros, que los vagabundos del área utilizan como sanitarios. Tuvimos que clausurar los baños públicos para prevenir daños, robos, vandalismo y, principalmente, las muertes por sobredosis a la mitad de la noche.

Finalmente llegué al último piso y llamé al elevador. Pegué mi frente contra la puerta, sintiendo el aire helado que manaba del hueco del ascensor mientras éste subía hasta mi piso. Cuando llegó, entré y fui a la planta baja, y de ahí a mi oficina, usando mi tarjeta de empleado para abrir la puerta.

Generalmente la puerta se queda a medio cerrar, así que le di una patadita para que reaccionara y me dirigí a mi escritorio. La computadora que conecta a las cámaras es digna de ser llamada prehistórica… estoy bastante seguro de que ni siquiera las siguen fabricando; esto sin mencionar que el internet es tan lento que la transmisión toma una eternidad en actualizarse. Así que me siento ahí a hacer mi nuevo pasatiempo: verme caminar con un retraso enorme en la imagen.

Me senté a verme ser agredido por el ridículamente cálido clima. Me reí de mí mismo al verme descansar la cabeza en el frío metal de la puerta del elevador. Cuando la puerta se abrió y el área a mi alrededor se iluminó, se me congeló la sangre.

Había un hombre parado a no más de dos metros de distancia, observándome.
Mientras entraba al elevador, él corrió hacia las escaleras, de inmediato subiendo los escalones. Mi corazón se aceleró al ver que llegaba al siguiente piso a la misma velocidad que yo lo hacía… al cuarto… al tercero… sin la mayor dificultad estaba llevando el mismo ritmo que el elevador. Mis orejas empezaron a arder cuando sentí que toda la sangre se me iba a la cabeza, me empezaba a costar respirar… Vi la puerta del elevador cerrarse y él me seguía el paso de nuevo, acercándose más y más tras cada esquina. Vi cómo me alcanzó al abrir la puerta, queriendo entrar después de mí.
Estaba DENTRO del edificio…

Seguí viendo, sabiendo que debía dejar de hacerlo. No lo podía encontrar… luego entendí por qué: había cerrado la puerta en su cara, lo que significada que…

Mientras revisaba la habitación, eventualmente comprendí que estaba solo. Me puse en contacto con algunos oficiales para que vinieran. Ellos revisaron todo el edificio, me sermonearon por «no prestar atención», y se fueron. El resto de la noche lo pasé en esa habitación. Revisé cada video meticulosamente, pero nunca lo volví a ver. Ahora cada vez que voy a trabajar, sigo teniendo la sensación de que estoy siendo observado…

Audio para los que no quieren leer:



8/8/13

Coil

Existen muchos juegos de miedo o terror, pero también existen juegos realmente chungos que no podrían meterse en esa categoría, este damas y caballeros, es uno de ellos.
Se trata de una chorrada ciertamente, pero no deja de ser algo curioso.




Básicamente se trata de ayudar en el desarrollo de una criatura desde su fecundación. El juego pasa por varios niveles en los cuales hay que realizar distintas tareas.

Coil- Play me!

Y esto por si alguno no sabe que leches hacer xdd:

Guía


7/8/13

La maldición del Rey Unown

Tras la maldición de la canción de pueblo Lavanda, aquí traemos otro creepypasta inspirado en el mundo Pokémon. Esta vez gira en torno a los cartuchos de la segunda generación (oro y plata) y a una inquietante historia en torno a una misteriosa partida... Aquí está el testimonio del muchacho que se topó con este extraño fenómeno:



Esto me ocurrió a mi, la pasada Navidad:
Serían alrededor de las 11 de la noche del día de Nochebuena. Mis padres no estaban en casa, y no volverían hasta el día siguiente, pues estaban de fiesta en casa de mis abuelos. En circunstancias normales habría ido, pero me encontraba enfermo.
Así que allí estaba yo, solo en mi casa, con 37 y medio de fiebre, viendo la tele, cuando de repente, el timbre de mi casa sonó. Fuí a ver quien era, no esperaba ninguna visita, y me constaba que mis padres no podían ser, pues el pueblo de mis abuelos está a hora y media de donde yo vivo, y me habían llamado para avisarme de que ya habían llegado hacía tan solo un cuarto de hora. Miré por la mirilla para ver quién era, pero no había nadie. Supusé que sería un bromista borracho, ya se sabe, en la noche de Nochebuena... Abrí la puerta para gritarle las cuarenta, pero cuando abrí la puerta me encontre con un paquete en el rellano. ¡Vaya! Parecía que Papa Noel se había adelantado este año, no se quien habría picado, pero en aquel momento me pareció una persona bastante generosa, pero para mi desgracia, mi desengaño no tardó en llegar.

Metí el paquete en mi casa y lo abrí. Dentro de él había un sobre en el que aparecía escrito: Quédatelo, ya no lo quiero. y una copia de pokemon plata, el original. En aquel momento eso me pareció genial, pues tenía muy buenos recuerdos de aquel juego, y al mío se le había acabado la pila interna, haciendo imposible guardar la partida. Cogí mi vieja Gameboy Advance SP y comenzó mi viciada. Pero antes abrí el sobre para ver lo que había dentro. Había una nota con instrucciones a seguir. Todavía a día de hoy la conservo junto con el juego, y dice así: Hola, si estás leyendo esto, es porque tienes mi juego, y ya que te lo he regalado, te pido por favor que los continues hasta el punto que te digo en esta carta, luego puedes jugar libremente.
Bueno, ya que me lo has regalado, pensé, ¿qué menos puedo hacer por tí? Seguí leyendo: 1º No empieces nueva partida, continúa la mía ya guardada. Tengo capturados a los tres perros legendarios, y le he entregado la GSBALL a César, así que en cuanto vayas a hablar con él podrás capturar a Celebi. Tengo capturados 248 Pokémon, a parte de Celebi me faltan Lugia y Ho-oh, por favor captúralos y completa la pokédex.
!Joder! ¡Qué suerte! Me lo había servido todo prácticamente en bandeja. Lo cierto es que me hacía ilusión completar la pokédex, así que me puse a ello. Continué el juego que ya había empezado su antiguo dueño y me puse a comprobar sus datos. El nombre del entrenador era SUSEJ, un poco extraño para el nombre del entrenador, pero ya os contaré luego lo que significa, sino os habeís dado cuenta ya por vosotros mismos. Mi equipo constaba de Houndoom, Lapras y Slowbro, a los niveles 66, 32 y 63 respectivamente, y un Sandshrew, un Abra y un Pidgey a niveles muy bajos, que seguramente los tenía para usar las MO. Tenía las 16 medallas y el límite de dinero. Tiempo de juego 662:50 o por ahí (eso me hizo pensar que el anterior dueño era un viciado) y el Pokégear marcaba sobre las 11:50 PM del sábado, la misma hora y día de la semana que en el que estaba jugando. En aquel momento eso solo me pareció coincidencia. Una vez conocidos mis datos, comencé a jugar. Primero capturé a Celebi, ya que nada más empezar me encontraba en Pueblo Azalea, y era el que me quedaba más cerca. Pensaba que solo se podía capturar en la versión Cristal, pero bueno, hice todo el proceso, fuí a hablar con César, recibí la GSBALL, luego fuí al encinar, la deposite en el monumento al guardián del bosque, y comenzó la batalla con Celebi. Me hizo mucha ilusión capturarlo, ya que sin un evento especial no se puede conseguir. Lo capturé despues de un rato, cuando me cansé de tirarle pokeballs normales y le lancé una masterball (de 3 que tenía), y apareció el mensaje diciendo que había sido transferido al PC de Bill, a la caja de Pandora. ¿La caja de Pandora? Supuse que sería una broma. Para el que no lo sepa, la caja de Pandora es un mito, creo que griego, que dice que si se abre, saldrían de ella demonios y cosas así y la raza humana quedaría condenada. Sin darle demasiada importancia, ya que el nombre de las cajas se podía cambiar, continué y capturé a los otros dos legendarios que me quedaban. Fue fácil, como ya dije antes, tenía las masterballs necesarias. Una vez capturados todos los legendarios, y con ello completada la pokédex, continué leyendo las instrucciones que me dio el antiguo dueño:
2º Ahora que has capturado todos los legendarios, crea el siguiente equipo: Mew, Celebi, Ho-oh, Lugia, Suicune y Moltres. Espera a que el Pokégear marque las 3 AM para realizar el siguiente paso.
Entonces era la una de la mañana en el juego, y como marcaba la misma hora que era en realidad, tuve que mantenerme despierto yo también hasta las tres. No me importo, me lo pasaba bien jugando a aquel juego. Fuí a hablar con Oak, a ver que me decía de la Pokédex, fuí a Ciudad Azulona a por el diploma que certificaba que había completado la Pokédex, derroté a Rojo, y y eche un vistazo a las demás cajas ¡El tío habí capturado incluso los 4 MissingNo.!
Seguí haciendo tonterías así hasta que me percate de que ya eran las 2:45 AM. Así que leí el siguiente paso:
3º Cuando sean las 3 AM ve a las Ruinas Alfa, entra en la cámara principal, y ve hasta la última estatua que hay siguiendo el pasillo hacia abajo. En frente de ella pon la Radio Unown, y habla con ella.
Así lo hice, fuí tirando hacia las Ruinas Alfa, cogí el Magnetotren, pues me encontraba en Kanto, y de ciudad Trigal hacia mi destino fuí andando, pues tenía tiempo de sobra. Cuando por fin llegue eran las 2:58, así que estuve 2 minutos esperando en frente de la estatua, ya con la Radio Unown puesta. Ese ruido me ponía bastante nervioso.
Cuando por fin el Pokégear marcaba las 3 AM, hable con la estatua. Emitió el ruido de un Pokemon, pero no me sonaba a ninguno que conociese. Y comenzaron a salir cuadros de texto: Mew, ya no está. y el grito de Mew. Celebi ya no está. Y su grito, y así hasta que nombraron a todos los Pokémon de mi equipo. Y al final salió otro cuadro de texto: El sacrificio de tu Equipo ha permitido la liberación de El Rey Unown.
Cuando cerré el cuadro de texto la pantalla se volvió negra por unos 2 segundos, y despues apareció en la página del Rey Unown en la Pokédex, que decía algo así: Esta feroz bestia puede dormir durante siglos, y cuando despierta mata lo que sea para alimentarse. No tenía ningún número. Y su grito era el que había sonado antes. Era azul oscuro como los Unown, pero su forma solo se parecía a ellos en la cabeza en la que tenía 3 pinchos, como si de una corona se tratase, y un solo ojo. A diferencia de los Unown, este tenía cuerpo, patas y unos brazos terminados en pinzas, manchadas de rojo, supongo que podría ser sangre.







Cuando cerré la Pókedex, aparecí de nuevo en donde había encontrado al Rey Unown, y otro mensaje apareció diciendo, ''Has liberado a la Bestia.''Y cuando lo cerré, el juego se guardó automáticamente. ¡Tenía entonces exactamente 666 horas de juego! Miré mi equipo, pero ahora no tenía ningún Pokémon. El juego empezó a ponerme nervioso. Salí de la cámara y me dirigí a Ciudad Violeta, a recoger algun Pokémon del PC. Durante el trayecto hacia dicha ciudad noté que había algo extraño, además de que la música de la Radió Unown seguía sonando allá a donde fuera, pero solo me di cuenta en cuanto entre en el centro Pokémon. ¡No había ninguna persona! ¡Los sprites habían desaparecido! Cuando miré dentro del PC me encontré con que de las 20 cajas prácticamente llenas, ahora solo había dos Pokémon en la Caja de Pandora. Un Staryu a nivel 20 y el Sandshrew de antes. No sabía que estaba pasando, así que estuve deambulando por todo Jotho. No había ningún sprite en ninguna ciudad, ni ruta, nisiquiera en las casas.
Leí el siguiente paso de la nota:
4º Espera la llamada.
¿La llamada? ¿De quién? No sabía quién me tenía que llamar, así que abrí el Pokégear, y miré los números, solo estaban Elm y mi madre. Llamé a Elm, pero apareció un mensaje que decía: Parece que no contesta... Y cuando llamé a mi madre me salió el texto de siempre.
Ya eran las 3:30 y aún nadie me había llamado. Ya había pateado casi todo Jotho, y no había ni una persona, en la hierba tampoco salían Pokémon. Por fin llegó la llamada. Era de mi madre, decía ''!Hijo por favor ven a casa rápid...'' sonó el grito del Rey Unown y se acabó la llamada.
Enté la fiebre y el sueño yo ya empezaba a sentirme mal, pero quería saber que pasaba, y ahora sabía a donde ir. En mi casa no había nadie, pero en la parte de arriba parecía que había una nota en la pared, la leí, decía: 5º y último: Ve a ver a Oak.
Antes de ir miré en las casas de Pueblo Primavera, para ver si había alguien, pero como ya me temía, no había nadie. Ni un sprite en todo Jotho. Ahora sabía que tenía que ir a Kanto, pero no podía coger ni el Ferri ni el Magnetotren, entonces comprendí porque tenía justo esos 2 pokemon, para poder ir haciendo surf hasta Kanto. No obstante antes de ir a ver a Oak di una vuelta por Kanto para ver si había alguien. Solo parecía estar Mr Fuji en Pueblo Lavanda, hable con él, y me dijo: Últimamente estoy muy atareado.
Fue entonces cuando comprendí lo que pasaba: El Rey Unown había matado a todas las personas y Pokémon del juego, de ahí lo que ponía su página de la Pokédex.
Después de hablar con la posible última persona del juego, fuí a Pueblo Paleta. No tenía vuelo, pero tampoco había Pokémon en la hierba ni el agua, así que no tarde en llegar. Allí tampoco había nadie, ni en la casa de Rojo, ni la de Azul. Entré en el laboratorio de Oak. Como era de esperar ni un sprite de persona, pero donde normalmente se encuentra el profesor Oak, estaba el sprite de un Unown. Supuse lo que tenía que hacer, así que me puse en frente de él y pulse la A. Sonó el gritó del Rey Unown y comenzó la batalla contra él. Estaba a nivel 100, y por si fuera poco equipado con restos. Acabó con mis Pokémon en poco tiempo, pero en cuanto se debilitó el último de mis Pokémon, la batalla la continuó el entrenador. Estaba a nivel 10, ya sabía que no iba a poder hacer nada contra aquel bicho. Pensé en apagar la consola, pero luego pensé mejor, me dije que sino veía como acababa, me quedaría con la intriga porque igual no volvería a ocurrirme esto. Total, era un juego ¿qué me podía pasar?
Mi entrenador solo conocía combate, pero no llego a usarlo porque el Rey Unown atacó primero. Usó mordisco, y mi entrenador se debilitó. Salió un mensaje diciendo SUSEJ ha muerto. La pantalla se puso negra unos segundos, y despues apareció el sprite de un hombre vestido de negro, como aparece al principio del juego el Profesor Oak. Me dijo lo siguiente: ¡SUSEJ! Acabas de liberar a la Bestia y condenado a la raza humana. No podría haberlo hecho sin ti. Después la pantalla se puso en negro, y tras un minuto, empezó la intro normal del juego, con Lugia volando en el cielo azul. No estaba la partida anterior guardada, solo podía empezar una nueva. Ya eran las 4:30 AM, así que apagué la consola y traté de dormir, ya que estaba enfermo y cansado. Esa noche soñé que era el Rey Unown, e iba vagando por el mundo en busca de mi próxima víctima.
No se si esto se trató de una broma mórbida, o realmente tuvo un ''origen sobrenatural'', lo que si sé es que estuve un mes sin parar de pensar en ello y que cada vez que me acuerdo de ello se me ponen los pelos de punta, e incluso de vez en cuando tengo pesadillas con ello. De ser una broma (que espero que eso sea) creo que se trató de la broma de un sátanico o algo así: Las 3 de la mañana es la hora de Lucifer, que justo coincido con las 666 horas de juego, SUSEJ es Jesús al revés, por no mencionar la liberación de la Bestia. De una cosa estoy seguro, haber jugado a ese juego me ha dejado marcado de por vida.

Aquí dejo el vídeo con audio por si alguien lo prefiere escuchar en vez de leer:




Fuentes:
http://7g06.blogspot.com.es/2012/08/unownking.html


6/8/13

CeaseToExist.mp3


Sé que es difícil creer en algo cuando no se tienen pruebas, sobre todo si se trata de un asunto en el que los hechos parecen fragmentos de una historia de terror. Sin embargo, debo compartir esto con el mundo; todos deben conocer los peligros que acechan a los cibernautas curiosos y ávidos de nuevas experiencias, todos deben saber las consecuencias de tomar una decisión sin reflexionarla. Hago esto con la finalidad de prevenirlos.

Soy una personas cuya vida ha estado plagada de vicios. Siendo relativamente joven, puedo jactarme de haber probado casi todo, desde alcohol y drogas hasta extrañas prácticas sexuales y experiencias «extracorporales». Pero llega un momento en el que termina el encanto, la novedad de lo desconocido, y por tanto pierde su efecto. Arribar a la cumbre del vicio y darte cuenta de que, aun mezclando sustancias, no existe más que una efímera sensación cuya experimentación se vuelve una aburrida rutina, es lo más decepcionante del mundo. Ahora creo que es mejor quedarse en los límites de lo conocido y no ahondar en cosas que podrían destruir la mente.

Hace dos o tres años, no recuerdo, comencé con los sonidos binaurales. Primero probé lo básico como el I-Doser, después busqué otros que me brindaran experiencias más «fuertes». Fue así como encontré diversos tipos de frecuencias en la web normal y la profunda, todos con una extensa gama de sensaciones las cuales no tardé en agotar. En sólo unos meses había experimentado en su totalidad las sensaciones que esos audios ofrecían.

Hace unas semanas que revisaba mi correo electrónico, encontré en la bandeja de entrada un mensaje de un tal «James Webber» con el asunto «Nueva dosis que debes escuchar». Creyendo que se trataba de spam, eliminé el mensaje sin verificar su contenido. Repentinamente, ese sujeto «James» me envió un mensaje instantáneo (lo cual me sorprendió, pues no lo tenía como contacto) preguntándome si no tenía curiosidad de probar aquella dosis. En otra ocasión hubiera bloqueado a aquel individuo e ignorado su oferta, pero encontré divertido su intento por venderme algo que no era novedad para mí. Le respondí cuestionándolo acerca de «lo nuevo» del audio, y mencioné que ya había escuchado todo tipo de frecuencias. «No como esto», repuso. Al momento, envió un link que dirigía a un servidor ruso de almacenamientos de archivos: «Te ofrezco una dosis gratis para que lo compruebes».

Pensé en terminar con el asunto. Lo más probable era que el archivo fuera un virus y aquel sujeto alguien que buscaba perjudicarme. Pero, como si hubiera leído mis pensamientos, envió otro mensaje, «Puedes confiar en que todo estará bien. Pertenezco a un colectivo que apenas está comenzando y necesitamos apoyo para seguir. Si no te gusta, no volveremos a molestarte». Dudando y con cautela, hice clic. El archivo para descargar estaba comprimido en formato RAR y su nombre era muy extraño, tenía más de veinte letras y números que parecían haber sido elegidos al azar. O quizás no. Terminó de descargarse en menos de un minuto y lo abrí para comprobar que no corriera peligro. En el archivo comprimido había una carpeta de nombre semejante al anterior, y dentro, un audio titulado «CeaseToExist.mp3» con un .txt que decía «Instrucciones». Descomprimí ambos archivos y leí las instrucciones. Al escucharlo, tenía que estar acostado bocabajo con los ojos vendados, el audio a tope, usar audífonos. Aunque la última indicación me llamó especialmente la atención: «Concentrarse en el audio hasta llegar al borde del sueño. Cuando esté a punto de dormir, cambiar su posición a boca arriba». La nota terminaba ahí. Sin más, decidí hacerlo… No tenía realmente nada que perder. Coloqué la pista en el reproductor e hice todo lo que indicaba la nota. Sin ver su duración, presioné play.

En un inicio la pieza no presentaba nada fuera de lo común; abría con un ruido parecido a la estática de un televisor, típico en la mayoría de los audios de este tipo. Luego de unos momentos, el ruido comenzó a disminuir mientras un débil tañido de campanas se apreciaba al fondo. Aquel sonido aumentó gradualmente, y fue alentándose hasta que se convirtió en una sencilla melodía. Distinguí algunos repiques más graves que otros, y prestando más atención me di cuenta de que eran tres notas musicales, do, re, fa, do, re, fa… Ese simple arreglo parecía un trozo de una melodía de cuna, tan agradable que me abstraje en aquellas y dejé de escuchar el molesto ruido del fondo. Los armoniosos acordes provocaron que comenzara a dormitar y estaba por abandonar mi estado de conciencia cuando el recuerdo de las indicaciones me cruzó la mente como un rayo: tenía que cambiar mi posición. Con pesadez, giré lentamente mi cuerpo, desde el torso hasta los pies, de modo que mi cara quedó frente al cielo. Los sonidos continuaban deleitando mi oído, mi respiración era cada vez más pesada y mi corazón latía con igual lentitud; me encontraba relajado como nunca en mi vida. Después de unos segundos comencé a sentir cómo se iba elevando mi cuerpo. Sentí que flotaba en el espacio… un efecto similar produce la dosis Zero Gravity, pero no en la magnitud en que yo percibí aquella levitación. Dejé que las ondas sonoras continuaran haciendo su trabajo sobre mi cerebro mientras los tañidos comenzaban a perder intensidad. Mi respiración apenas era perceptible, mis terminaciones nerviosas disfrutaban de una suavidad incomparable, parecía que mi cuerpo reposaba en una nube tan tersa como ninguna otra. Mis labios se movieron para formar una sonrisa en señal de alegría por tan apacible ambiente. No quería que todo terminara abruptamente, volver a enfrentarme a una vida tan insulsa y carente de sentido… no quería cambiar el Edén por la abyecta Tierra que no tenía nada más para ofrecerme que decepciones y tristeza. Intenté abrir mis ojos, pero fui incapaz de hacerlo —me encontraba tan extremadamente sosegado que, de no haber sido por aquel débil y mecánico golpeteo que se escuchaba en mi pecho, hubiera asegurado que estaba muerto—. Al igual que mis párpados, el resto de mis miembros continuaban sumergidos en el trance, inertes por voluntad propia, inconexos con mi mente y pensamientos. Aspiré profundamente y, mientras exhalaba el poco aire que hizo su camino a mis pulmones, mis piernas comenzaron a tener pequeños episodios de espasmos musculares. De igual manera los músculos de mis brazos se contrajeron involuntariamente a la vez que la temperatura de mi cuerpo empezó a elevarse; al parecer no todo se trataba de armonía y felicidad. Mi frecuencia cardíaca se aceleraba gradualmente, el zumbido se acrecentaba a cada centímetro que descendía. Al cabo de unos momentos se volvió insoportable para mis tímpanos, tan intenso que aún no entiendo por qué éstos no reventaron al percibirlo. Intenté mover mis miembros: no podía siquiera abrir los párpados. Mi cuerpo se encontraba tenso, inerte, totalmente rígido y con un dolor agudo, sobre todo en las muñecas y tobillos, un malestar parecido al que experimenta una persona que padece artritis.

Quería gritar, pero mis labios no respondían a la orden de mi cerebro ni mi garganta producía sonido alguno, como si mis cuerdas bucales hubieran sido arrancadas de su lugar. Me estaba ahogando por la opresión incesante sobre mis pulmones, me estaba literalmente evaporado debido al infernal calor que abrasaba mi piel, mi corazón latía con tal ímpetu que las palpitaciones parecían auténticos puñetazos, como si mi órgano hubiera intentado quebrar el esternón y las costillas para huir del pandemónium en que se había transformado mi cuerpo. Una lágrima se escapó de uno de mis ojos y resbaló lentamente por mi rostro —mi piel ardía intensamente por donde había pasado, como si hubieran vertido una gota de ácido sobre mi cara—. La presión se extendió por todo mi cuerpo, ahincando en mi cabeza, pues mis párpados comenzaban a abrirse debido a que mis globos oculares estaban a punto de salirse de su órbita.

No podía soportar más, había traspasado los límites de la resistencia humana, había cruzado los extremos del sufrimiento, llegado a un punto en el que no sabía si continuaba vivo o me encontraba agonizando en los confines del Infierno. Lo último que escuché, fue el intento de mis pulmones por introducir aire fresco, esforzándose desesperadamente por conseguir un poco de sustento.

Exploté. O al menos, eso creí cuando recobré conciencia de mi ser. Afortunadamente, todo había cesado. La presión, el ardor, el dolor… todo lo que me había atormentado, se había ido. Sí, todo había desaparecido, inclusive mi cuerpo; no sentía mis piernas ni mis brazos, tampoco mis oídos y ojos. No escuchaba mi respiración ni los latidos de mi corazón, en realidad, no sabía si estaba escuchando, viendo, tocando, oliendo, saboreando o haciendo todo eso al mismo tiempo. Es casi imposible describir lo que pasé… lo que pasé ahí, es muy difícil comprender, incluso para mí, cómo yo era absolutamente nada en el infinito vacío… Como si hubieran encerrado a mi mente en una región sin límites ni extensión. Al principio, lo único que, podría decirse, “percibía” eran unas figuras amorfas las cuales seguían a mis pensamientos. Me concentré en una de ellas, era una especie de círculo deformado. Era gris, un gris tan opaco que no soportaba, así que lo imaginé verde. Y verde fue. Las otras figuras aparecían y desaparecían, dependiendo de la atención que les brindaba. Todo lo que existía y estaba era directamente proporcional a la medida en que yo lo creía; podía creer en un círculo rectangular y ante mí surgía la figura impensable e ilógica, en una gama de colores inconcebibles para la imaginación humana. Tuve más de cinco sentidos, inventé sentidos para percibir mis propias creaciones. Hice todo en un momento, el último momento que recuerdo, pues lo que siguió a ese lapso fue tan extraño que mi mente colapsó en medio de la confusión. En ese fragmento, creí haber conocido la esencia de Dios… Lo que prosiguió a este episodio quedará encerrado en mi memoria hasta el día de mi muerte. Me tomó algo de tiempo y mucho esfuerzo rememorar cómo había vuelto del caos. Recuerdo vagamente el sonido de un golpe, como si algo pesado hubiera caído al suelo, lo cual atrajo mi atención en ese instante. Estaba recobrando consciencia de mis sentidos, recuperando la lucidez que había extraviado. Escuché entonces otro sonido similar al anterior y de la misma manera sobrevinieron más, como si alguien hubiera golpeado un tambor repetidas veces para ayudarme a salir de la locura. El golpeteo fue acelerando de manera paulatina hasta formar una especie de ritmo. Mientras aquella salvación auxiliaba a mis sentidos para encontrar algo de coherencia, un intenso resplandor surgido de la nada irrumpió en el escenario, lacerando mi vista y aclarando mi mente. La luminiscencia aumentó al grado que, instintivamente, los bordes de mis labios se separaron para proferir un grito desde el fondo de mi garganta, debido al ardor que me provoca. Mis ojos comenzaron a distinguir una forma borrosa de color negro, que poco a poco fue transformándose en un objeto concreto: una lámpara de techo. Al momento de reconocer aquella figura mi garganta cesó de gritar y aspiré una bocanada de aire, con tanta desesperación, que parecía haber sido la primera vez que respiraba. Me incorporé violentamente; mi corazón, que me había salvado de la locura, latía con frecuencia excesiva, mi cuerpo estaba empapado en sudor y temblaba incontrolablemente. Cerré mis párpados e intenté regular mi frecuencia cardiaca y respiratoria. Después de unos momentos logré apaciguar un poco a mi corazón y pulmones, abrí los ojos y pude discernir mucho mejor los objetos y colores. Con lentitud, bajé mis pies e intenté pararme pero mis lánguidas piernas fueron incapaces de sostener el resto del cuerpo. Caí de bruces y con mucho dolor me arrastré hasta el baño, y apoyándome en el lavamanos, logré ponerme de pie y me recargué en él para evitar otra caída. Aún estaba temblando y jadeando, tuvieron que pasar varios minutos antes de que pudiera ejercer control sobre mis movimientos y horas para recuperar la calma en totalidad. Cuando recobré fuerza, elevé mi vista al espejo y observé detenidamente mi rostro: en mis facciones aún estaba dibujado un gesto de estupor y desconcierto, mi piel estaba pálida, gruesas gotas de sudor corrían por mis pómulos y frente, las pupilas de mis ojos se encontraban dilatadas. En ese momento supe que nunca volvería a ser el mismo de antes, jamás podría vivir en tranquilidad ni tener un momento de paz por lo que me restara de vida. Estuve contemplando mi cara por un tiempo, hasta que mi cuerpo dejó de tambalearse. Me enjuagué el rostro, salí del baño un poco aturdido y fui directamente a la habitación. Mi laptop, la única testigo de la horrible vivencia que acababa de pasar, se encontraba hibernando.

Dormí poco esa noche, no podía conservar la calma, ni siquiera en mis sueños. Lo primero que hice la mañana siguiente fue abrir la laptop. Verifiqué la duración de la pista en el reproductor de multimedia y gran sorpresa me llevé cuando noté que, lo que me había parecido una eternidad, no duraba más de cinco minutos. Cerré la aplicación y eliminé el archivo de audio. El navegador también se encontraba abierto, maximicé la aplicación y estuve a punto de cerrarla cuando vi una notificación de un mensaje instantáneo de la persona que me había proporcionado el audio, preguntando si había disfrutado la experiencia y si estaba dispuesto a probar la versión completa. Me sorprendí al ver tal invitación; respondí que no estaba interesado, que tenía suficiente para toda una vida con lo que había experimentado. Sin embargo, él continuo insistiendo, por lo que yo, enojado, le escribí: “¡No compraré su maldita mierda!”, a lo que repuso: “No queremos venderte nada. Lo que nos interesa es analizar los efectos, estudiarlos. Si aceptas nuestra invitación, te haremos algunas pruebas inocuas como, por ejemplo, resonancias magnéticas, y a cambio tú podrás experimentar toda una galería de sensaciones y estados que ni siquiera imaginas…”. Tal respuesta me hizo enfadar más, pensé que todo eso era o una muy bien elaborada estrategia de mercadotecnia o un simple troll que estaba jugando conmigo. Decidí continuar la conversación, pues era demasiado orgulloso para permitir que “alguien” me humillara de esa manera. Como respuesta a su oferta, respondí: “¿Me creen estúpido, o qué? Ya dejé en claro que no me interesa en absoluto nada que tenga que ver con esa porquería. Si lo que quieren es vender la maldita cosa, busquen a otro que crea en sus pendejadas”. De lo único que me arrepiento en la vida, es no haber cerrado la ventana en ese momento; sabía que tenía que hacerlo, era en vano discutir con un imbécil que sólo escribía estupideces. No obstante, la curiosidad me incitó a ver su respuesta, mi maldita curiosidad momentánea provocó lo que hasta el día de hoy me causa recurrentes pesadillas. La contestación que recibí por parte del sujeto, me dejó tan atónito, que fui incapaz de responder al momento:

“Te conocemos Joel. Sabemos en donde vives, en donde trabajas, tus hábitos, tu historial médico y antecedentes penales. Sabemos de tus adicciones pasadas, los problemas legales que has tenido por el consumo de drogas, la asombrosa capacidad de tu cuerpo para asimilar las sustancias y no mermarse con el tiempo. Te hemos estado observando; conocemos tu inquietud por intentar algo nuevo, la urgencia que tienes por experimentar sensaciones desconocidas, intensas. Tú eres el individuo que necesitamos, tú puedes ayudarnos a dar un paso significativo en la ciencia. Acepta el trato Joel, no te arrepentirás”… Quedé pasmado por unos instantes y cuando reaccioné, no sabía qué escribir. De alguna manera, quien estaba detrás de la pantalla conocía detalles de mi vida que no había revelado ni a mis amigos más cercanos. Estaba metido en un problema serio, muy serio. Lo único que se me ocurrió fue preguntar quiénes eran. “Nosotros no importamos. Lo trascendental es tu respuesta. En treinta minutos tocarán a tu puerta unas personas y te preguntarán si aceptas o no. Si respondes afirmativamente, te llevarán en una camioneta hasta un apartamento y te darán instrucciones”. Al instante, inquirí con un poco de temor: “¿…y si declino la invitación?”. “No volveremos a contactarte, a menos que sea necesario. Pero deberás tener mucho cuidado con lo que hagas de ahora en adelante, cualquier acción estúpida acarreará una consecuencia. No te arriesgues de esa manera, te conviene aceptar la oferta”.

Envié otro mensaje instantáneo, pero la cuenta aparecía como “desconectada”. Nunca recibí otro mensaje. Me senté en un sillón, con mi cabeza reclinada sobre mis manos. Analicé la situación sin encontrar solución; pensé en llamar a la policía y denunciar el acto, pero lo descarté. Era posible que aquellos sujetos tomaran medidas contra mi intento. Tenía miedo de llamar a alguien para contarle los sucesos, no quería que nadie más estuviera involucrado en el asunto ni mucho menos que, por mi culpa, sufriera algún daño. Todo esto rondaba mis pensamientos hasta que un golpeteo en la puerta principal me interrumpió. Fui a la ventana e intenté ver quiénes llamaban a la puerta: había una camioneta negra con vidrios polarizados estacionada frente al jardín, pero ningún pasajero a bordo. Volteé a la derecha y vi a dos hombres vestidos de negro aguardando a que abriera. Con temor, fui hasta la puerta y la abrí lentamente. Efectivamente, había dos sujetos altos y corpulentos, pero además una mujer de mediana estatura entre ellos. Todos llevaban gafas oscuras y vestidura negra. Pregunté con voz entrecortada qué era lo que deseaban, a lo cual la mujer repuso, simplemente: “Sí o no”. Quedé por un instante en shock, no entendía por qué no me llevaban a la fuerza en lugar de preguntarme si deseaba formar parte de aquello. Entonces supe que, para que el asunto funcionara, debía ser por voluntad propia; sin embargo, lo último que deseaba era volver a pasar por todo ese infierno, mucho menos uno con mayor duración, por lo que respondí con firmeza: “No”. Al momento, la mujer y el hombre a su derecha dieron media vuelta y, sin decir palabra, regresaron a la camioneta. El otro individuo me sostuvo con firmeza del cuello, casi asfixiándome y me susurró al oído: “Jamás tuviste una conversación en la que te ofrecieron la prueba, ni tampoco la conoces. Tú no sabes nada de nosotros, ni siquiera existimos. Cualquier acción que pretendas en contra de nosotros es inútil, cualquier intención por informar o probar tu historia será frustrada y traerá una consecuencia. Sabemos todo de ti y podemos hacer lo que nos plazca. Además, existen algunas sustancias que, para funcionar en el sistema de una persona, no se requiere de su voluntad… Quedas advertido”. Me soltó y siguió el mismo camino que sus compañeros. Estaba de rodillas en la puerta, recuperándome de aquel casi estrangulamiento, mientras veía desaparecer a la camioneta en los límites de la calle.

Desde entonces, he pasado días y noches sin una pizca de tranquilidad; casi no duermo debido a las pesadillas que atacan a mi subconsciente a cada momento. He perdido el apetito, me he aislado completamente del mundo por temor a que esos bastardos lastimen a quienes conozco. Los medicamentos son infructuosos; el daño ocasionado a mi mente es incurable e irreversible. Algo se quebró ahí adentro, algo que ninguna terapia, ningún remedio ni médico podrá arreglar. Ir a la policía sería igual de vano que ir con un psiquiatra. He perdido mi salud, mi trabajo, mis amigos, mi vida… he perdido todo por un maldito lapso de cinco minutos, por una decisión mal tomada. Cuando revisé la papelera de reciclaje, encontré el archivo MP3 intacto —la nota, por el otro lado, había desaparecido, como si alguien hubiera hackeado mi laptop—. Supongo que lo dejaron para que recordara mi desgracia, para que supiera que ya no había lugar en el mundo para mí si no era con ellos.

Me observan a cada momento, saben a dónde voy y lo que hago. Incluso siento que, en cierta manera, controlan mis acciones. Aun escondido aquí, saben que estoy escribiendo esto, pero, ¿por qué lo permiten, si es un hecho que voy a hacer todo lo posible para que esto salga a la luz?… Quizá, al estar internet lleno de historias extraordinarias y sobrenaturales, piensan que ésta pasará a ser otra narración falsa, una leyenda sin bases para comprobar su veracidad, una historia más. O tal vez ellos buscan que la historia se difunda, que recorra cada sitio en internet y se popularice, así podrán conseguir personas que estén dispuestas a entregar su cerebro para quien sabe qué fines. Oh Dios, ¿qué he hecho? Cuando lean mi experiencia, la gente creerá que lo que experimenté fue algo divertido, cuando en realidad fue todo lo contrario. ¡Ellos lo saben! Saben que, sobre todo los jóvenes, se sentirán atraídos por las sensaciones que describí, saben que no podrán resistirse a probar algo que les causará efectos mucho más intensos que las drogas convencionales. ¡Ellos tenían planeado que yo escribiera esto! Ya no me queda suficiente tiempo para corregir el daño, lo único que puedo hacer es advertirles: NUNCA descarguen de internet CeasetoExist.mp3, ni en ningún otro formato, aunque creo que será algo difícil encontrarlo. NUNCA prueben dosis de dudosa procedencia, pero más que nada, JAMAS acept

(El texto de bloc de notas termina aquí).

NOTA: el anterior texto me fue facilitado por una persona allegada a mí, cuya identidad no puedo revelar por cuestiones de seguridad. Este individuo asevera ser pariente del protagonista de la historia, quien vive en Estados Unidos y le mandó por correo electrónico su experiencia (originalmente escrita en inglés) junto con un archivo de audio que aparentemente, es la pieza que se menciona en la historia. Yo no traduje la historia, ya que quien me la envió se había encargado de hacerlo, sino que corregí algunas cuestiones ortográficas, gramaticales, de sintaxis y modifiqué algunas palabras para hacer más apacible la lectura.

No poseo el texto original ni la pieza de audio, no sé si es un Hoax (aunque lo dudo, puesto a que conozco personalmente a este sujeto) y desconozco si el audio original se encuentra en algún sitio. Tampoco he podido contactar a quien me pasó el texto, así que no sé si la historia (en inglés) fue compartida en otros sitios ni tampoco si el archivo de audio esté disponible para descargar en algún servidor.

Audio:


31/7/13

La puerta entreabierta.


Día 15 de Octubre:

Llevo quince días en un piso alquilado y necesito escribir sobre lo que me esta pasando así que comenzare un diario desde hoy.

Todo comenzó el primer día del mes, acababa de mudarme a esta casa, es un piso pequeño, perfecto para una persona que  acaba de terminar los estudios. Curiosamente el alquiler es sorprendentemente barato, en esta planta solo hay dos puertas mas, uno de los pisos esta ocupado por dos estudiantes y el otro se encuentra  vacío.

No llevaba ni una semana aquí cuando, revisando el correo electrónico me llegó un mensaje de una cuenta que no conocía.

Buenas noches Dani.
Tienes que salir de allí cuanto antes, por favor, busca otro piso ya.

El mensaje no estaba firmado y la cuenta de correo “unamigopreocupado” no me decía nada, reconozco que aquello fue inquietante, sobre todo porque sabía mi nombre, pero quitando el susto del momento y la vaga sensación de miedo que me dejó durante unos momentos no volví a acordarme de aquello durante un par de días.

Sin embargo a los dos días, al llegar de casa me encontré con una carta en el suelo, supuse que alguien la había colado por debajo, sin embargo no se me ocurría quien, el sobre no estaba cerrado y dentro contenía una nota en un folio en blanco escrita con bolígrafo negro.

Buenas tardes Dani.
Veo que no me has hecho caso ¿Aun no pasó nada? Si es así todavía estas a tiempo, aunque no tenga sentido, vete por favor.

La nota no estaba firmada, pero abajo ponía “Un amigo muy preocupado”.

Aquella semana no volví a tener noticias de nadie, yo estaba ya enfadado y asustado, en seguida pensé que se trataba de  mis vecinos por lo que  aquella misma noche había ido a hablar con ellos, eran dos chavales unos años mas jóvenes que yo, uno con unas grandes lentes y el pelo muy oscuro, el otro llevaba el pelo mas largo, ambos muy delgados y con camisetas de grupos. Al verme parecieron algo sorprendidos, cuando les enseñe la carta los dos se miraron buscando al culpable, al parecer ninguno de los dos sabía nada sobre quien había enviado la nota.

A la semana un ruido me despertó en mitad de la noche, por un momento no le di importancia, pensando que aquello aun formaba parte del sueño pero al acostumbrarme a la poca luz me di cuenta de que la puerta estaba entreabierta, algo sorprendido, pues yo cerraba siempre la puerta al entrar, me levante sin mucho animo a cerrarla, pero entonces me quede de piedra. La rendija de la puerta dejaba ver lo suficiente para distinguir a contraluz una figura de mi altura. Di un par de pasos hacía detrás sorprendido para acercarme al interruptor de la luz, en aquel momento solo quería encender y ver que allí no había nadie, presione el interruptor sin dejar de mirar y al encenderse la luz esta me mostró el pasillo vacío. Por un momento me reí de mi estupidez, me acerque maldiciendo cerré y me fui a dormir.

Al día siguiente me levante he hice vida normal, durante otro par de días no pasó nada, si bien es cierto que al cerrar la puerta por las noches la miraba un par de veces antes de dormirme ya que la impresión no se me había quitado dormí perfectamente  durante aquel periodo.

Pero hace dos días al levantarme me encontré la puerta abierta, yo estaba seguro de que había cerrado, me dejo una sensación de inquietud pero decidí no darle importancia e irme a trabajar, ese día me costó concentrarme pues me dolía la cabeza y me encontraba bastante cansado.
Al volver miré el correo electrónico y tenía otro mensaje, esta vez si me asuste algo mas ya que el mensaje decía.

Buenas noches Dani.
¿Me crees ahora? No estas solo en esa casa, sal ya.

Como el anterior nadie lo firmaba, venía de la misma cuenta, en ese momento me enfade de nuevo y le mande yo un mensaje.

No se quien eres ni que quieres pero déjame en paz o llamare a la policía.

No obtuve respuesta y me fui a dormir, esa misma noche me llegó un mensaje al móvil, la pantalla iluminó la habitación y el sonido me despertó, mire el teléfono con los ojos entreabiertos, pensé que aquello era imposible pues no venia numero alguno desde el cual este se había enviado, por un momento me quede pensando en si el móvil estaría fallando sin embargo me llamó la atención el texto.

Enciende la luz, te esta mirando.
Un amigo asustado.

Di un bote en la cama, al levantar la vista distinguí perfectamente la puerta entreabierta y una figura oscura y ancha al otro lado de esta observándome desde fuera, la luz del móvil, pálida le daba un aspecto aun mas siniestro a la escena, levanté la mano y encendí bruscamente la luz, de nuevo fuera no había nadie. No pude dormir de nuevo en toda la noche.

Me desperté y mire el móvil, el mensaje no estaba por lo que pensé, o quise pensar que todo aquello había sido un sueño. Sin embargo no me pude quitar aquella pesadilla de la cabeza.
 Durante la jornada por alguna razón me sentía mal, mi jefe me dijo que estaba blanco como la leche y me dejo tomarme un descanso, me sentía mareado y débil por lo que salí un poco antes del trabajo con la intención de acostarme. Ayer por la noche no pasó nada.

Día 16 de octubre:

Me he quedado dormido y no he llegado al trabajo al despertarme tenía tres mensajes sin numero, no sabía que era peor si el malestar o el miedo, mire los mensajes, en el primero ponía, “Despierta ya”, en el segundo “Esta entrando “y en el tercero “Está a tu lado” rápidamente mire a ambos lados, pero allí no había nadie, me levanté y al ir al baño me asuste al verme, estaba mas delgado, al acercarme al espejo vi algo deslizarse desde mi nariz, al tocarme me di cuenta de que solo era sangre, me limpié bien y me fui a comer algo.

He llamado al trabajo y me he disculpado.

Día 17 de octubre:

Ayer fui al medico y me ha mandado unas pruebas, cree que es estrés o cansancio, me cuesta bastante moverme por lo que le veo mucho sentido. Creo que eso puede estar haciendo que alucine, no hay rastro de los mensajes y no encuentro el sobre con la nota.

Día 18 de octubre:

Hoy me desperté con nauseas, el móvil no paraba de sonar, un mensaje tras otro sin descanso. Allí a mi lado había alguien, estaba inclinado pero no podía ver ningún color, solo oscuridad, era alto y lo rodeaba una especie de humo o vapor oscuro, aquello fuera  lo que fuera no tenía rostro, su cara era plana y lisa, era como si le hubieran rebanado el rostro y  sus brazos largos se deformaban  al moverse, las piernas delgadas se iban estrechando hasta tocar el suelo, ya no estoy seguro de si es real o no, incluso sentí sus dedos escurridizos y fríos.

No he podido ir a trabajar.

Me da bastante miedo permanecer aquí y no me encuentro nada bien por lo que esta noche vendrá mi amigo Hector a recogerme y pasare con él la noche en su casa, mañana me ingresaran en el hospital ya que estoy empeorando rápidamente y el medico esta preocupado.

Día 4 de noviembre:

Buenas noches Hector.
Tienes que salir de allí cuanto antes, por favor, busca otro piso ya.

Un amigo preocupado.


29/7/13

Luna Pálida



En la última década y media se ha vuelto infinitamente más fácil obtener exactamente lo que se busca con sólo un par de tecleos. Internet ha simplificado demasiado el uso de un ordenador para cambiar la realidad. Un vergel de información está a sólo un motor de búsqueda de distancia, hasta el punto de que es difícil imaginar una vida diferente.

Sin embargo, hace una generación, cuando las palabras Streaming y Torrent no tenían sentido salvo en conversaciones sobre agua, la gente se veía cara a cara para formar grupos de intercambio de software, cambiando aplicaciones y juegos en diskettes de 5″1/4.

Por supuesto, la mayoría de encuentros eran un medio para que los individuos hicieran intercambios frugales entre ellos de juegos como King’s Quest o Maniac Mansion. Sin embargo, una serie de talentos nacientes de la programación diseñaron juegos para distribuirlos entre sus círculos de contactos, que a su vez los irían pasando hasta que, si era lo bastante divertido y estaba bien diseñado, un juego independiente acababa encontrando un lugar en las colecciones de aficionados de todo el país. Pensad en ello como el equivalente a los vídeos virales en los años 80.




Luna Pálida, por otra parte, nunca salió del área de la bahía de San Francisco. Todas las copias conocidas se han perdido hace tiempo, todos los ordenadores que lo ejecutaron se encuentran enterrados bajo capas de basura y poliestireno. Este hecho se atribuye a un número de abstrusas decisiones de diseño tomadas por su programador.

Luna Pálida era una aventura textual al estilo de Zork and the Lurking horror, en una época en la que este género estaba quedando pasado de moda. Una vez ejecutado el programa, el jugador se encontraba con una pantalla completamente vacía, con la excepción del texto:

- Estás en una habitación oscura. El brillo de la luna entra por la ventana.

- Hay ORO en la esquina, junto a una PALA y una CUERDA.

- Hay una PUERTA al ESTE.

- ¿Comandos?

Así empezaba el juego que el escritor de un fanzine perdido hace tiempo describía como “enigmático, sin sentido y completamente injugable” Los únicos comandos que el juego aceptaría eran COGER ORO, COGER PALA, COGER CUERDA y IR ESTE, y el jugador se encontraba después con lo siguiente:

- Cosecha tu recompensa

-LUNA PÁLIDA TE SONRÍE

- Estás en el bosque. Hay caminos al ESTE, NORTE y OESTE

- ¿Comandos?

Lo que enfureció rápidamente a los pocos que lo jugaron era la naturaleza confusa y llena de fallos de la segunda pantalla – sólo una de las direcciones era la correcta. Por ejemplo, en esta ocasión, un comando para ir a cualquier dirección que no fuera NORTE llevaría al bloqueo del sistema, obligando a reiniciar el ordenador entero.

Más allá, las pantallas subsiguientes parecían limitarse a repetir el texto, con la única diferencia de las direcciones disponibles. Peor aún, los comandos habituales de las aventuras textuales parecían ser inútiles. El único comando no relacionado con el movimiento aceptado era USAR ORO, lo que provocaba que el juego mostrara el siguiente mensaje:

- Aquí no.

USAR PALA, lo que mostraba:

- Ahora no.

Y USAR CUERDA, que escribía:

- Ya has usado eso.

La mayoría de los que lo jugaron superaban un par de pantallas antes de hartarse de reiniciar su ordenador y tiraban el disco por ahí, describiendo la experiencia como una farsa chapuceramente programada. Sin embargo, hay una verdad universal sobre los ordenadores, sin importar la época: Algunos de sus usuarios tienen demasiado tiempo libre en sus manos.

Un joven llamado Michael Nevins decidió ver si había más en Luna Pálida de lo que se veía a simpe vista. Cinco horas y treinta y tres pantallas superadas a base de ensayo y error y desenchufes después, finalmente consiguió llegar a una pantalla que mostraba un texto diferente:

- LUNA PÁLIDA SONRÍE AMPLIAMENTE

- No hay caminos

- LUNA PÁLIDA SONRÍE AMPLIAMENTE

- El suelo es blando

- LUNA PÁLIDA SONRÍE AMPLIAMENTE

- Aquí

- ¿Comandos?

Pasó otra hora hasta que Nevins dio con la combinación de comandos correcta que le permitió avanzar aún más; CAVAR HOYO, TIRAR ORO y LLENAR HOYO. Esto hizo que la pantalla mostrara:

—— 40.24248 ——

—— -121.4434 ——

Momento en el que el juego dejó de aceptar comandos, obligando a reiniciar el ordenador una vez más.

Después de mucha deliberación, Nevins llegó a la conclusión de que los números hacían referencia a líneas de latitud y longitud – las coordenadas llevaban a un punto en el bosque salvaje que dominaba el cercano Parque Volcánico Lassen. Ya que poseía mucho más tiempo libre que sentido común, Nevins estaba deseando ver a Luna Pálida por su final.

Al día siguiente, armado con un mapa, una brújula y una pala, navegó por los caminos del parque, observando impresionado que cada giro correspondía con los que había tomado en el juego. Pese a que al principio se arrepintió de cargar con la herramienta de cavar, la similitud del camino no hizo más que confirmar que su viaje terminaría con él cara a cara con el tesoro enterrado del excéntrico programador.

Sin aliento después de la complicada lucha con las coordenadas, se encontró agradablemente sorprendido dando tumbos por un camino de polvo suelto. Cavando tan emocionadamente como él lo hacía, sería comprensible decir que se sorprendió mucho cuando sus pesados golpes desenterraron la cabeza en avanzado estado de descomposición de una niña de cabello rubio.

Nevin informó rápidamente a las autoridades. La chica fue identificada como Karen Paulsen, de 11 años, cuya desaparición fue denunciada un año y medio atrás al Departamento de Policía de San Diego.

Se llevó a cabo una investigación para encontrar al programador de Luna Pálida, pero el área gris y anónima en la que los círculos de intercambio de software operaban llevó irremediablemente a multitud de caminos sin salida.

Se sabe que los coleccionistas han ofrecido verdaderas fortunas por una copia de Luna Pálida.

El resto del cuerpo de Karen nunca fue encontrado.

Curiosamente existe un juego hecho por  Lugia01 en la pagina de Universo Maker:

JUEGO-->  LUNA PÁLIDA

Enlace del creepy pasta relatado por "itowngameplay":






Fuentes:

http://creepypastas.com/luna-palida.html#ixzz2PLazzjfC
https://plus.google.com/100889472722063943707/posts/1VQUHoHQFnM
http://www.yoshifansclub.com/t13325-luna-palida-creepypasta